Método de aprendizaje o resolución de problemas basado en la repetición de intentos, en el que se prueban diferentes soluciones hasta encontrar la más efectiva. En el contexto de marketing, tecnología o innovación, el enfoque trial-and-error permite ajustar estrategias, productos o campañas a partir de la observación de resultados reales, favoreciendo la mejora continua a través de la experimentación práctica, aunque también puede implicar recursos y tiempo si no se gestiona con datos y objetivos claros.