Versión abreviada del proceso de debida diligencia del cliente (CDD), aplicada en contextos de bajo riesgo, como operaciones de montos reducidos o usuarios con perfil no vulnerable a actividades ilícitas. Permite recopilar menos información que el KYC tradicional, agilizando el acceso a servicios financieros sin comprometer el cumplimiento normativo. Suele emplearse para favorecer la inclusión financiera en entornos digitales.