Entorno de pruebas controlado y supervisado por organismos reguladores donde empresas pueden experimentar con modelos de negocio, tecnologías o productos innovadores —como soluciones fintech o herramientas de inteligencia artificial— sin estar sujetos a la totalidad de las normativas tradicionales. Su objetivo es promover la innovación de manera segura, evaluando riesgos y beneficios antes de una posible implementación a gran escala.