Proceso estratégico que permite prever la demanda futura de productos mediante el análisis de datos históricos, tendencias de mercado y variables externas. Su objetivo es alinear el inventario con las necesidades del cliente, optimizar la producción y mejorar la eficiencia de la cadena de suministro. Una planificación de demanda acertada reduce quiebres de stock, evita sobrecostos y mejora la experiencia de compra.